sábado, 18 de octubre de 2014

José García entre ríos.

Llevo tres o cuatro días reprimiendo pensamientos. No sé: si escribirlos en una hoja, si decirlos en voz alta a nadie, si escribirlos en twitter, pero en definitiva no tiene caso hacérselos saber a él. Y que me acuerdo que tenía un blog, vaya este otro.

Lo bueno que se me olvidan. Lo malo es que cada día, que pienso inevitablemente en él aunque sea unos segundos, nacen nuevos pensamientos qué esconder. De qué sirve exponerlos, de qué sirve que existan, de qué sirve que sienta algo por quien ni el saludo me devuelve. 

Qué triste, qué pendeja ya sé. Reprimo en turno: 

Compré las novelas de Josefina Vicens y luego vi la leyenda en tu pared. Pero a ti ni te importan esas coincidencias.


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