jueves, 18 de abril de 2019

martes, 16 de abril de 2019

me estoy hundiendo en los ríos de este párrafo.

A esta alturas ya tengo la misma debilidad por tu persona que por tus nalgas. Me prometo por treceava vez ya no verte, ahora sí, espero. Te di besos negros, te masturbé y te hice sexo oral. Quedaste híper sensible, cogimos, te viniste en un condón como hace años no lo hacías. Ni siquiera me diste las gracias, esta claro que mi placer es un asunto que no tiene cabida entre nosotros. Acostados te dije que te quiero bastante, levantaste la cabeza sobre tus manos, fingiste sorpresa y lo soltaste: oh, vaya, tienes un sentimiento hacia mi. Me fui a llorar a tu baño y después al sofá para que no me vieras, y pues sí, no te diste cuenta. Entre tu cinismo y mi falta de amor propio me estoy rompiendo en cachitos y en lágrimas en un blablacar. Aún así cada cachito te sigue queriendo.
¿Sabes cómo sé, a pesar de esta última vez, que no tengo remedio? Porque también comprobé que todo lo que se dijo de ti era verdad. Solo respetas a las mujeres que admiras y valoras y eso no es respetar a las mujeres, y bueno, a mí ni una ni otra cosa.

sábado, 16 de marzo de 2019

Mis papás son demasiado buenas personas, punto.
Solo Ive heredó su bondad, Mercedes no es mala persona pero es capricornio. Jorge es un ególatra que perdió su juventud. Yo no sé qué soy.

domingo, 10 de marzo de 2019

Carlota

Llevo dos días con la quijada lastimada y con leve dolor: le hice sexo oral a una chica y hace por lo menos tres años que no lo practicaba. Fue la chica más blanca con la que intimado, casi estoy segura. Blanca de la piel, blanca de su nombre, de su apellido, de la ciudad de donde viene, de su acento y su forma de gemir, su mirada perdida en dos hermosos abismos verdes, su cabello: hilos de oro en mis dedos mestizos.
En el punto más alto de su calentura dijo “¿te voy a volver a ver?” No creo que tal cosa suceda.

jueves, 7 de marzo de 2019


quiero ver a mis papás, necesito tomar aliento para escapar otra vez.

cuando digo que ya me voy no sé si me refiero a irme de la ciudad o de la vida.

antes de migrar a querétaro, unas semanas antes vi cómo sujetaban a mi madre dos enfermeros para que un doctor pudiera inyectarle un calmante. en su alucinación o paranoia creía que la iban a dormir para siempre y lamentaba entre otras cosas no tener a sus hijos cerca.

cuando hacía mi maleta, sin saber que ya no regresaría a vivir a mi ciudad natal (considero bello irme sin saber que realmente me estaba yendo) mi mamá me dijo algo como vete, aquí no vas a lograr nada de lo que aspiras, el mante te queda chico.

ahora me siento como esa vez se sentía ella en el hospital, acorralada, quisiera decir que es por mi situación económica o por la falta de oportunidades o claridad, pero la verdad es que estoy acorralada por mis emociones.
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