miércoles, 12 de septiembre de 2018

Apuntes desde Gotemburgo

Martes, 28 de agosto de 2018

Después de las primeras horas de vuelo y en las primeras siestas empecé ya somnolienta a sentir mi cuerpo sumamente pesado, no de gordura o fatiga, sino pesado en densidad, como si mis huesos fueran de metal y mis extremidades una extensión de los asientos. Cuando ponía una pierna sobre otra, la que estaba debajo dolía por el peso de la otra como si tuviera un fierro encima y no precisamente una pierna, que en este punto ya ni sentía. Los brazos me caían sobre el cuerpo como una máquina metálica. Hasta que empecé a tocarme la carne y a hundir las yemas de los dedos en la piel fue cuando poco a poco fui abandonando esta ilusión.

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Desde ayer estamos en Hammarkullen, me cuesta asombrarme desde que das por sentado que todo es distinto y admites todas esas diferencias sin cuestionarlas. Aparentemente estamos en un barrio marginado, habitado por sirios y somalíes; pero las casas, las áreas verdes, los muebles, el piso, el apartamento, la luz, los acabados de la cocina, la pequeña terraza, el papel tapiz color pastel en las paredes, el baño con una tina cálida y la pulcritud y la tranquilidad en general en este departamento es mucho mejor que cualquiera de clase media en México. Vaya, estoy viviendo en un barrio pobre aquí y supera todas mis posibilidades de vida.

Cuando supe que no tendría internet en el departamento creí que sería triste y aburrido, pero en realidad no tenerlo es lo más fino que me ha sucedido. Las horas pasan a veces lento, sobre todo cuando amanece y estoy despierta desde las 4 de la mañana y hasta las 5:30 empieza a amanecer, pero una vez a partir de las 10 el tiempo acelera desmedido y en pocas actividades el día ha acabado, se supone debo entender que es debido al cambio de latitud y horarios pero no creo que solo sea eso estrictamente. 

Nando ya lo había dicho: tendrás la vida que nunca has tenido en México. Y tenía razón, aún cuando tenemos una cantidad ridículamente austera en nuestros bolsillos, menos de 200 euros.

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No hemos comido en la calle, porque no nos alcanza, compramos un súper ayer que nos durará si acaso unos cinco días. Al comprar los precios son bastante razonables dada la calidad de los productos. Compramos el café más barato que es de la marca propia de la tienda (Ica) y es increíblemente bueno, de molido muy fino, por la mitad de lo que cuesta cualquier café en México y ahora lo sé: de calidad inferior, por lo tanto también me di cuenta que las cafeteras de goteo que tanto desprecio acá ya tienen razón de ser porque pues este sí es un café bueno.

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Pese a que generalmente me manejo en un nivel insoportable de misantropía, he pensado, he deseado tener una amiga acá, con la pueda sonreír más y entusiasmarnos por tener gustos en común, no sé si lo consiga. Tal vez abra tinder, cuando esté conectada a una red.

Ayer fuimos a dos second hands, los precios son elevados porque eran en el mero centro, pero el apartado de vintage se mantenía en el mismo estándar que lo usado más contemporáneo, entonces ya no era tan tan caro, y algunas secciones de estas tiendas eran la inspiración de la tienda que quiero tener un día. No compré nada, pero cuando tengamos algunas coronas en las próximas semanas seguro volveré por un vestido de los setentas, cuestan el equivalente a setecientos pesos.

Todavía no me llega el asombro pleno de la arquitectura, de la luz, de la gente, de las calles y el transporte, porque quizá ayer aún estaba muy cansada del viaje, y por lo tanto no tomé una sola foto con el celular, me detesto un poco, quisiera ser esa persona que aprecia con entusiasmo cada rincón y empieza a fotografiarlo. Pero esa no es la perspectiva de la fotografía que me importa, como quiera esperaré a tener dinero para comprar rollos, ya pregunté los precios en photo japan, son caros pero tienen portra 160 en 35mm :)

Entonces pretendo hacer esto: a la p&s olympus stylus le pondré un fuji 200, a la pentax k1000 un portra y a la nikon f un tmax 400.

Y luego, como es costumbre, esperaré paciente a que algo despierte mi interés y vaya disminuyendo mi apatía, sin mencionar que desde México me vine ligeramente deprimida. Aquí es cuando me pregunto ¿si fuera otra persona estaría gritando ¡hurra! de felicidad por este evento: viajar a Europa? Yo no lo estoy haciendo, pero no soy infeliz tampoco. Nunca había salido del país y aún así días antes de emprender el viaje solo me cuestionaba el capitalismo, y cómo viajar en estos tiempos del consumo nos transforma a las personas automáticamente en mercancías para las aerolíneas y para los países destinos, sin mencionar que los viajes trasatlánticos son penosamente contaminantes para el ambiente. Las anteriores no son ideas propias, lo leí del filosofo chino Byung-Chul Han que está tan de moda actualmente como lo estuvo Lipovetsky, e insiste mucho en el tema de la explotación personal en términos de productividad capitalista. 

Además, tiene bastante sentido, no olvidemos que casi fuimos los publicistas quienes hemos inventado esa fantasía alrededor del hecho de viajar: viajar es lo máximo, menos hijos y más viajes, la satisfacción, la experiencia y el aprendizaje de vida al viajar, y conocer y explorar y vivir a través del mundo y qué tan lejos vas cada vez que viajas, y bla bla bla, toda esa felicidad que envuelve el disfraz de viajero por el mundo, únicos y diferentes, como los emprendedores pues: otros insufribles.

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Viernes, 31 de agosto de 2018

En los primeros cuatro días en Gotemburgo fui a siete second hands y son maravillosas. Los muebles son increíblemente bellos y funcionales y baratos. Con dos mil coronas suecas podrías acondicionar un departamento, por ejemplo vi el librero que me gustaría para mi pequeñísimo departamento en México por cincuenta coronas.

También conocimos Ikea y pensé “es mi destino turístico favorito en Suecia”, aunque no es verdad es cierto que todos sus productos son asequibles y seguramente llenan todas las necesidades de muebles y artículos que un ser humano promedio imagina, su factura no es nada mala, de hecho. El shock sucedió cuando consideré comprar y traerme un lindo y barato tapete para la sala que no tengo en mi departamento en Querétaro. :( 

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Por otro lado, pese a que se resiente económicamente el costo del transporte al principio, Suecia es el paraíso del transporte público. El tram es eficiente, es puntual, conecta la ciudad de una manera formidable.

Todas las cosas funcionan, están automatizadas y bajo control, y dejan muy poco espacio para el desastre. Precisamente es el desastre algo en lo que he pensado mucho estos días.

También sigo asombrada por la regulación de la publicidad, no existe contaminación visual en las calles, ni en los postes, ni en los edificios, ni en los establecimientos, ni en el transporte, más que lo estrictamente necesario: nombres y horarios y señalética. De hecho, la mayoría de la propaganda en las calles justo ahora es política porque en una semana habrá elecciones, y se rumora que va ganando terreno el partido de extrema derecha integrado por personas que fueron neonazis en su juventud, derivado de algún tipo de efecto trumpiano en Suecia: racismo y xenofobia.

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Estamos preocupados por el dinero.

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Todos los días subimos a Angered en donde Nando tiene que coordinar su exposición y un taller de serigrafía. Batallamos ligeramente por el idioma, pero nuestro inglés es aceptable para lo que requerimos, profundizar en una conversación más intelectual aún es un reto.

Ayer borraron el muro que hizo Nando en el centro cultural de Angered en 2014, fui a registrarlo un día antes, era muy bello, de lo poco que puedo ver de cuando Nando pintaba.

Sigo despertándome antes de las 5 de la mañana, creo que eso no va a cambiar pero ya me estoy acostumbrando.

Me malhumora un poco que todavía no he podido comprarme los rollos de fotografía. Después reacciono de que eso no es mas que pura vanidad, por querer contar con imágenes el lugar donde estoy, y me vuelvo a decepcionar de mi, de todo, de este siglo: lo de siempre.

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Jueves 6 de septiembre

Hay horas en que lamento tanto no ser bonita, y me reclamo por sentirme afligida. Finjo sorprenderme y necesito hacer un ejercicio de honestidad conmigo misma. Hoy por ejemplo en el tram vi a una chica que tenía unos enormes ojos con estrabismo y me pareció muy hermosa. Cuando miraba hacia un lado uno de sus ojos se adelantaba al otro mucho tiempo antes, en vez de apenarse sonreía: la quiero dibujar.  

Fui a buscar una tienda de fotografía en Mariaplan, que me recomendó una chica en el festival de Ringon, y así fue como llegamos a Majorna, un barrio lindo de Gotemburgo después de darme cuenta que el centro puede llegar a ser aburrido y caro. En Majorna parece haber más movimiento, y hay más jóvenes, fresas supongo; hay establecimientos, librerías, muchos vinilos, second hands menos interesantes pero las casas y las calles son lindas. Hay menos personas viejas que en otras áreas de Gotemburgo.

Volviendo a Ringon, eso fue el caluroso domingo pasado, hubo un festival cerca del río, es una zona industrial, la gente que lo organiza hizo venta de garage, de comida y levantaron un pequeño escenario y en lo que sería la pista o explanada colocaron sofás y muebles, con sus respectivos tapetes y aires vintage, que pertenecen a la second hand de Smyrna para que uno se sentara a comer o escuchar la música. Escuché una banda de chicas que se escuchaban entre rockabilly y punk muy riot y después los italianos Francesca e Luigi que traían una onda tipo The Knife, sus vestuarios eran increíbles.

Ahí mismo había dos galerías, una realmente mala y la otra sí valía la pena, tenía cuatro exposiciones poco excepcionales: dos instalaciones y dos de fotografía de las cuales la de Lotta Antonsson me encantó.

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La expo de Nando es este sábado y ya está todo listo y montado.
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Hemos comido cuatro días seguidos en el restaurante persa que está en Angered, a un lado de la galería, un día fue un guiso de carne con condimentos y hierbas verdes, jocoque con mucho ajo (?) y arroz salvaje, otro día boloñesa y el otro cordero, con un pan delicioso, ensalada y café incluido. Traducido en pesos, en México sería un despilfarro.


Lunes 10 de septiembre

El viernes, un día antes de la expo de Nando, conocimos a Talía, la chica mexicana que le ayudaría a traducir directo del español a sueco para la inauguración. Quedamos en verla en Järntorget y de ahí fuimos a un café llamado Santo Domingo, donde (léase con voz de secreto) tienen un vinilo soundtrack de Twin Peaks de los 90s y que intentaré ir a comprarlo cuando paguen y que espero aún esté ahí: en ese café venden una selección envidiable de vinilos.

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El sábado pasado, el 8 de septiembre, fue la inauguración de Nando, estuvo muy bien. Fue una señora cónsul mexicana que se parecía a cualquier señora de Jurica que celebraría su cumpleaños en un hotel de San Miguel de Allende, de hecho lo último es cierto. Estuvieron las organizadoras de la expo, Gloria, otra chica sudamericana y otras personas que han impulsado todo lo relacionado con Angered, Hammarkullen y la integración de exiliados y refugiados.

Conocimos incluso al fotógrafo, alemán, Hendrik Zeitler, unos días antes vi un fotolibro de su autoría que es un ensayo fotográfico sobre Hammarkullen, donde construyó cámaras oscuras donde proyectó el exterior dentro de las habitaciones de los departamentos.
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Miércoles 12 de septiembre

Ahora estoy justo en el taller de serigrafía de Nando, y para el primer ejercicio que consistió en hacer un esténcil y entonces ya dibujé a la muchacha bizca. Después de varios intentos, concluyo que soy mala para imprimir pero eso no lo puedo remediar

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El sábado muy temprano volaremos a Bruselas.




miércoles, 27 de junio de 2018

insistencias remotas

Y otra cosa: ¿vienes a DF este fin?
¿no vienes este fin o el que entra?
¿segura? ¿ni siquiera para ver esa expo de foto inesperada?
¿para atender ese asunto que se adelantó?
Yo ya: o me muero o me voy a la verga de aquí.


miércoles, 13 de junio de 2018

Pepe

Pepe tenía 37 años cuando nosotros teníamos 13.

Pepe era nuestro amigo gay y un pedófilo: nuestro de Hugo y mío, pero más de Hugo que mío.

Una parte de mí lo quiso mucho pero no entiendo por qué.

El primer pene que vi en mi vida fue el suyo tallado en madera y después el suyo de piel y carne. Aquel pene de madera lo usábamos como micrófono cuando ponía las canciones de Juan Gabriel.

Pepe tenía un rostro bello, moreno, con ojos verdes y café como los kiwis, su nariz perfecta de 60 grados y su boca pequeña. Él no era muy alto, pero su cuerpo se veía largo cuando se paraba en los escalones de la puerta y recargaba la cabeza sonriendo tiernamente.

Quizá la parte más miserable de esta historia es la zona en la que vivía. Su casa hecha de trozos de madera y de cartones de leche no llegaba ni a título de jacal. Para llegar ahí en autobús uno se bajaba en un fraccionamiento y caminaba hasta donde terminaban las casas, la señal era un tanque de agua rotulado con el logo de coca cola, entonces te dabas cuenta que el fraccionamiento estaba bardado. Detrás de esa barda estaba la vía y la casita de Pepe junto con otras veinte casas formando una línea: el contraste era fascinante, me gustaría volver allí.

La otra ruta era ir desde mi casa por toda la vía del tren, al llegar a la alameda se abría una perpendicular de la misma vía que terminaba exactamente con Pepe. En total como cuatro kilómetros desde la casa de mis padres. Algunas veces caminé este trayecto, pero la mayoría las recorrí en bicicleta por ser más conveniente, sobre todo cuando iba anocheciendo.

Bueno, miserable quizá pero triste jamás, Pepe era sumamente feliz. Su piel siempre olía a río, al que iba a bañarse varias veces al día para soportar el calor de más de cuarenta grados. Siempre estaba cantando, silbando, joteando. Decía "está cachondo" cuando se refería al comal, al piso o cualquier superficie ardiendo, y cosas así.

En lo que sería su cocina, sobre un pilar de madera estaba clavada una carta de baraja con la fotografía de una mujer desnuda con un pubis muy velludo, de ese mismo clavo colgaban las llaves para abrir el cuarto donde en un huacal a lado del colchón tenía las revistas de porno gay que hojeaba impresionada.

Por más que me esfuerce no recuerdo de qué hablaba con él, además era bastante tímida. Recuerdo una vez que le dije que vendiera mi virginidad porque yo quería dinero para comprar cds de música y tenía todavía la edad en la que las virginidades valían varios pesos.

Las veces que iba sola se lo ocultaba a Hugo, pero después él llegaba y yo me sentía horrible. En ese entonces Pepe también andaba con unos hermanos que eran cuates, Hugo moría de celos por no ser el único. Hugo toleraba en silencio ser señalado en el salón de segundo de secundaria por tener un novio muy mayor.

Cuando estábamos solos, Pepe decía que sí le gustaban las mujeres y empezaba a tocarme y a besarme. Todos los recuerdos son un poco vagos, menos el de ver desfilar infinitamente el logo de Lala de los empaques de leche que forraban la pared delante de mi ojos. La vez que se sacó la verga por primera vez me espanté mucho, después la adoré. Cualquier cosa que hiciéramos se volvía un baño de sudor.

Ya cuando decidía volver a casa y no traía bici, Pepe me daba aventón en su pequeña moto, yo me abrazaba a él ocultando mi cara, hasta que me dejaba donde ya se empezaba a ver gente en las calles.

Meses después, cuando entendí que el fin de todo era que se la chupara dejé de ir a buscar a esa piel tan lisa como una madera barnizada.

Ahora que han pasado 16 años no tengo una opinión al respecto. No lo defiendo, pero tampoco lo odio. En definitiva conocerlo definió un poco el resultado de la persona que soy, una con más amantes que años de vida.

Mi amigo Hugo, eterno joven, está muerto; Pepe no sé.

martes, 12 de junio de 2018

Formas de resolver los mismos problemas.


1.
Extender mayonesa sobre las rebanadas de pan, después el jamón, luego dos de los quesos que tengamos en ese momento en el refri: ranchero, panela, amarillo, queso crema o el ahumado provolone, por supuesto opino que es una exageración. Encima espinacas, tomate, cebolla y pepino. A veces una rodaja de manzana o de pera. Al final la otra rebanada de pan quizá con mostaza en vez de mayonesa.

2.
Nando añade chiles en vinagre y pone su sándwich en la estufa.
En la estufa Mabe que compramos en el buen fin en Coppel, donde pongo a hacer el espresso y las quesadillas.

3.
Diferimos en la forma de resolver la tristeza:

Él prefiere taparse la cara con las palmas de las manos.

Yo imagino que salgo de mi dolor como salen los peces voladores del mar hacia el cielo y extiendo mis alas tornasol.

Pero eso imagino, lo que realmente hago es llenar las maletas con ropa y objetos para huir de mi propia casa.

4.
las historias en su familia son insólitas.
las de la mía son muy cursis.

5.
A mi padre solamente le dieron a estudiar la primaria. Entró a trabajar a los cines como barrendero de las salas a los 16 años. El STIC, el sindicato, era muy generoso y benevolente, creo. Para sus 26, papá ya tenía un terreno de 1225 metros cuadrados con una casa de dos plantas diseñada por su amigo el arquitecto Domínguez.

6.
Tengo 30 años, ya he trabajado diez y no tengo absolutamente nada más que unos cuantos cacharros.

7.
Mi madre cuida de Agnes, mi gata. Esa es toda su manera de resolver nuestra distancia.

8.
Todo lo que quiero hacer en mi vida ya lo hizo Sophie Calle.

9.
Lo único que deseo ahora mismo es tener un pedazo de césped donde pisar descalza.

Episodios de nostalgia | Concordia Company



Episodios de Nostalgia (2018) es un fotolibro editado por Concordia Company con un tiraje reducido de 40 ejemplares seriados y firmados, impreso totalmente en serigrafía por el artista Nando Murio en la ciudad de Querétaro, en el Taller Nu.

Todas las fotografías que lo conforman son autoría de Paulina Zamora.

Contacto: quieroconcordia@gmail.com
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