jueves, 7 de marzo de 2019
quiero ver a mis papás, necesito tomar aliento para escapar otra vez.
cuando digo que ya me voy no sé si me refiero a irme de la ciudad o de la vida.
antes de migrar a querétaro, unas semanas antes vi cómo sujetaban a mi madre dos enfermeros para que un doctor pudiera inyectarle un calmante. en su alucinación o paranoia creía que la iban a dormir para siempre y lamentaba entre otras cosas no tener a sus hijos cerca.
cuando hacía mi maleta, sin saber que ya no regresaría a vivir a mi ciudad natal (considero bello irme sin saber que realmente me estaba yendo) mamá dijo algo como vete, aquí no vas a lograr nada de lo que aspiras, el mante te queda chico.
ahora me siento como esa vez se sentía ella en el hospital, acorralada, quisiera decir que es por mi situación económica o por la falta de oportunidades o claridad, pero la verdad es que estoy acorralada por mis emociones.
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