jueves, 26 de abril de 2018

Nuestro album familiar

A veces los dos nos ponemos tristes al mismo tiempo y cuando eso sucede puede llegar a convertirse en una tragedia. La dinámica de consolar al otro cuando está roto o recibir apapacho cuando una lo está funciona casi siempre.

Pero vuelvo, a veces los dos nos descomponemos el mismo día y entonces él me dice que nos pongamos a ver nuestro álbum familiar que está lleno de fotos de todo menos de nuestra familia, sino de otras familias.

Ahí están las fotos de los otros padres, los que se casaron en Praga, con su respectivo recorte de sociales en periódicos, y celebraron por segunda vez en un restaurante de la colonia Roma en 1950. Están unas pequeñas ampliaciones de la misma pareja y sus amigos y amigas en un picnic elegante en La Marquesa o en el Ajusco. De ambos también conservamos sus fotos cuando fueron bebés por los años treintas. Después vinieron los hijos y se parecen al papá. Eran un matrimonio bello y privilegiado. Las postales y fotos posteriores que les daban se dirigían a él como doctor.

También están las fotos del tío que tenía un gran mariachi, de esos que representan a México en el extranjero. Envió a su esposa las fotos de cada lugar que visitó con una pequeña bitácora detrás. Viajaron a Israel, a Turquía, a España y a Francia acompañados de una bandera tricolor o de la virgen de Guadalupe.

Qué sofisticados son: los niños en el campo, las parejas fotografiadas en la orilla de los ríos, las muchachas coquetas. Los vestidos, los árboles, los coches, el agua, Europa, los fantasmas, los velos, las postales y las cartas de rutina. Todo lo que nunca tendremos por tocarnos vivir en este desencantado y rancio siglo veintiuno.

Al final, cerramos el album, suspiramos y medio nos componemos el alma. Volvemos a entender que no tenemos madera de padres, que somos miedosos, que deseamos estar juntos hasta cuando los años dejen de contarse. Que nos hace felices las fotos de otros, que todavía le caben unas cuántas más al album; fotografías de otros fantasmas, parientes ficticios, humanos anónimos, tiempos ajenos.


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