viernes, 22 de diciembre de 2017

Cuando muera quiero que me entierren en el siglo XX

+ El año empezó con la muerte de Hugo
+ y con la conciencia de cuán orgánica es nuestra existencia,
+ de lo inútil que resulta la búsqueda de un lugar en el mundo –actual–,
+ la vorágine en el deseo de ser reconocido en redes sociales, de ganar likes y followers, de ser validado: marcas y personas poniendo todo sus esfuerzos por sus 15 minutos de fama.
+ también inauguré el año con los primeros meses de vivir en pareja con Nando;
+ al principio, por ejemplo, no teníamos una mesa para los electrodomésticos y usábamos la licuadora sosteniéndola en nuestras manos, parados frente al enchufe.
+ Ahora, además de mesas y repisas, tenemos: unas pinturas de Kiestra, una pintura italiana, un dibujo de Luis Safa, ingredientes coreanos y un álbum Panini de Dragon Ball completado.
+ Un día cuidamos de un ventilador como si se tratara de un hijo.
+ Estos meses hablé mucho sobre la belleza y todo lo que creo que está mal con ese concepto
+ Vi por segunda vez una pieza de Andy Warhol, aunque no fui a la expo del Jumex.
+ Me emocioné con ver a Beach House y Björk en vivo, pero no sucedió.
+ Este año también murieron personas brillantes de mi generación: Grecia, Mariel, Alan, Ren Hang.
+ Mi primer blog cumplió 10 años.
+ Me volví fan de la salsa macha
+ y escuché un montón de música norteña, de la que da pena.
+ Hice fotografías que empiezan a definir un cuerpo de trabajo decente.
+ Hice fotos con Luis Safa, artista que admiro.
+ Hice unos retratos a una mujer transgénero para aclarar mis inclinaciones hacia el feminismo radical.
+ Seguí retratando a mis padres con toda conciencia de cuánto los amo.
+ Compré una correspondencia de los 70s de un matrimonio donde él escribe desde las ciudades más remotas a donde viaja por trabajo.
+ Desde que escuché Vuela de Magneto en el camión de regreso a casa, no me la he quitado de la mente. Me provoca lo mismo que My body is a cage de Arcade Fire y El despertar de Pizarnik: el deseo de suicidarme.
+ Ver la última temporada de Twin Peaks es muy relevante, en cualquier año o momento de la vida.
+ Por primera vez en toda mi vida tengo televisión con cable.
+ Me indigné con el texto de Valeria Luiselli sobre el feminismo. Pero al rato de unos meses volví a adorarla.
+ Mis fotos fueron exhibidas por primera vez en dos exposiciones colectivas.
+ Formo parte de la plataforma de imágenes contemporáneas del Centro de la Imagen. Ya pueden llamarme "fotógrafa", si quieren, claro.
+ Nando me deja mensajes milimétricos de amor por toda la casa.
+ Un día desperté con 29 años y mucha hambre,
+ lo celebré austeramente; contrario al anterior cumpleaños donde fui festejada en compañía del director del mejor museo, la coordinadora de la mejor galería y del mejor pintor de la ciudad.
+ Este fue el año de las canas y su proliferación en mi cabeza.
+ Nando y yo empezamos a vender nuestra colección de vinyles, de ropa vintage, de juguetes y libros en facebook.com/thefancyordinarios (sí, eso fue un anuncio).
+ Me despidieron de un trabajo y me hablaron de la agencia a la que había renunciado para irme a donde me corrieron. Volví. Aquí sigo...
+ y, cuando no uso taxi o uber, me transporto en camión junto con decenas de obreros.
+ Esto último en definitiva ha moldeado mi carácter.
+ Leí –apenas– a John Cheever, en dos semanas sentada en un camión.

+ Frecuentemente pienso que a Dios le place ver triunfar a los cretinos.
+ Cada día es más evidente que en este país nos matan por ser mujeres.
+ Ví a Gabriel. Me mostró una foto actual de su hijo, por cierto muy guapo y grande. 

+ Acarició mis rodillas, me tomó de la mano, bebimos y se portó como el tipazo que siempre ha sido. Bailamos canciones de los 90s en Marrakech. Desde esa noche perdí súbitamente mi libido y aún no la encuentro.
+ Compré una t-shirt de Comme des Garçons.
+ Volví a sufrir episodios de ansiedad en el transporte público.
+ Nando tiene una colección de fotos que me ha tomado con cámaras desechables.
+ Él es un increíble fotógrafo, de hecho.
+ Este año también tomé muchas fotos de él y documenté en vídeo un fragmento de nuestra vida juntos.
+ Me invitaron a fiestas de personas que admiro, supongo les caigo bien.
+ Me emocionan las nuevas generaciones de muchachas que digieren fácilmente los feminismos.
+ Quedé impresionada por dos películas mexicanas que inauguraron la cineteca de la ciudad: La región salvaje (Amat Escalante) y William el nuevo maestro del judo (Ricardo Silva).
+ Colaborar con los editores de Sada y el bombón está entre mis sueños cumplidos.
+ Ya solo voy a cantinas donde me llaman por mi nombre y donde pueda poner Baby, one more time en la rockola.

+ Me ofrecieron una expo individual para mis fotos en 2018.
+ Por fin lloré sin remordimientos con cada línea de La campana de cristal de Plath.
+ Después de nueve años, volvimos a reunirnos en familia con mis papás y hermanos,
+ y confirmé cuán distintos somos.
+ Escuché y ví en vivo a Arcade Fire.
+ Vi por primera vez una película de Ruben Östlund.
+ Fui feliz la última vez que visité el Centro de la Imagen viendo las fotos de D'Agata, la obra de Jose Luis Cuevas y una colección increíble de fotolibros.
+ Gabriel soñó conmigo. Mi libido no ha vuelto.
+ Me regalé una hermosa máquina de escribir de los 70s: una Remington de viaje.
+ También un libro caro con las fotografías de Francesca Woodman.
+ Cumpliré 30 el próximo año.
+ Aún lloro lágrimas de sangre entre depresiones.
+ Cuando muera quiero que me entierren en el siglo XX.
+ Estoy perdida, Altazor, sola en medio del universo.





2 comentarios:

Mara Haro dijo...

me falta un botón de Like por aquí

eva.erendira dijo...

Gracias @Mara Haro, cierto: debería poner los botones de redes sociales. :)

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