lunes, 10 de noviembre de 2014

La escapada surrealista a Xilitla

Aproximadamente a ocho horas de la ciudad de México en automóvil, se encuentra en Xilitla, San Luis Potosí uno de los principales legados arquitectónicos del surrealismo, en medio de la Sierra Madre Oriental.

Xilitla es un pequeño pueblo en lo alto de un sinnúmero de paisajes verdes, al que también se llega partiendo del norte por Cd. Valles S.L.P., atravesando pueblitos de singular diversidad en costumbres y lenguas.


Personalmente fue un encanto volver después de diez años, alucinante haber ido en el mismo mes cuando florecen las gardenias que perfuman la plaza y los jardines desde los canastos de comerciantes. Un viernes santo. Añadamos también que viajé sola y eso, se sabe, es una experiencia única.

El pueblo tiene, de por sí, un encanto: por sus contadísimas calles y sus pendientes, por el convento agustino del s. XVI construido a la vez como fortaleza militar, por su hospitalidad y habitantes dispuestos a alquilar su cama para que duermas, por la música en vivo del café Casa Vieja, por las excursiones a los alrededores y para quienes buscan hongos alucinógenos,...



...pero sobre todo porque a pocos kilómetros se encuentra El Castillo o El Jardín de Edward James, o bien Las Pozas.

Edward James fue un heredero británico, escultor, poeta y millonario, que tenía por amigos a varios surrealistas como Dalí, Buñuel y Leonora Carrington. Aparentemente la última tuvo que ver para que quedara prendido de México y en especial de este pueblo huasteco.

Ahí comenzó a edificar un complejo de estructuras desde los años 60s hasta su muerte, quedando inconcluso; justo a lado de un arroyo que corre por la sierra y que forma pequeñas albercas y cascadas (de ahí Las Pozas).




Las construcciones y esculturas del "castillo" contienen elementos dantescos, otros se repiten como la flor de bromelia que se confunde con la de loto, manos, ojos, serpientes, sinfín de escaleras y desniveles, columnas y cortinas de bambús, flores de piedra monumentales. La mezcla de todo raya en lo exótico, en lo delirante, un Edén materializado bajo la perspectiva de su creador forastero.

En el recorrido pueden encontrarse secciones como la escalera al cielo, el cinematógrafo, la avenida de las serpientes o los siete pecados capitales, el palacio de bambús y casas de pájaros; todo ello conviviendo con las naturaleza de la montaña, en armonía con la vegetación, una sucesión de lozas de cemento arropadas por árboles-raíces-hojas, en una paleta cromática de miles de verdes que danzan en formas oníricas.

Aquí es donde sugiero: vayan todos. Si nuestro país es tan surreal como apuntaba Dalí, Xilitla te hará sentir en un sueño genuino.



2 comentarios:

Mara Blackflower dijo...

Qué preciosidad de sitio, gracias por hablar de él

eva.erendira dijo...

Gracias a ti por ver y leer. :)

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