miércoles, 1 de mayo de 2013

UN MUNDO SECRETO en el Cine Tonalá


En la primera oportunidad que tuve cogí una programación del Cine Tonalá, aunque checaría las funciones días después para cuando me quedara un espacio en mi itinerario.
Ese miércoles hice algunas compras, eso me tenía de momento feliz y muy cansada al final del día. Fui a dejar lo que cargaba al hostal, descansé una hora y salí para cenar algo rápido, para llegar puntual a la función de las 9:00 para el film "Un mundo secreto" de Gabriel Mariño (no había oído hablar de esa película antes). Llegar se me hizo infinito, porque la numeración en la calle parecía interminable y no llegaba al número 261 de Tonalá. Una vez ahí, eran las 8:45; el lugar acogedor y bastante armonioso, y nada saturado en los elementos de la decoración. Como no había muchas personas, había lugar de sobra donde sentarse y esperar, así que pedí una michelada (un poco salada, pero exquisitamente condimentada) que me refrescó un montón.
En lo personal, me enamoré de la instalación de la sala de cine. Pero fuera de sentimentalismos, el Cine Tonalá más que un espacio cultural, es un foro donde convergen y se exhiben varias disciplinas además del cine, como teatro, música, exposiciones y manifestaciones experimentales, y es finalmente un proyecto exitoso, que además está comprometido con el cine nacional de calidad.

Estas fotos las tomé de las webs de chilango.com y timeout.com (creo la  miche me absorbió y no tomé fotos del bar)

Una vez dentro de la sala, ver la película completa. Desde mi perspectiva el guión, aunque con algunos matices originales, no habla de nada nuevo, el tema es una adolescente ensimismada con un nivel de instrospección que la hace diferenciarse de su entorno, precisamente por estar más conectada con su mundo interior que con el exterior, donde sólo se advierte como una más del paisaje urbano de tan caótica y devoradora ciudad como lo es el D.F. Este viaje hacia el interior de sí misma es al mismo tiempo un viaje físico, huye del hogar sin titubear buscándose en el camino hacia Baja California, a través de dibujos y textos escritos para sí en tercera persona, matizando sus revolcones sexuales con ese dejo de abandono. Si bien, esta historia no nos asombra, el plus es que la película tiene una fotografía excelsa. Los movimientos de cámara son prácticamente nulos. Uf, sentía morir con cada cuadro, la belleza de los primeros planos, y algunas composiciones que se acercaban a la perfección. ¡Ay pero qué bello y estético todo! mi debilidad son las imágenes, pero más las imágenes que hacen sentir y las que comunican. Si bien el sonido fue constantemente bueno en conjunto con los demás elementos, para mi pasó un poco desapercibido y no fue sino hasta el final, que para rematar se agudizó de tal modo que nos transportó a todos los espectadores al medio del mar donde la sinfonía de las olas se volvió asombrosamente real.







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