lunes, 22 de abril de 2013

CASA AZUL {Museo Frida Kahlo}



Desde hace tiempo solía mantener una relación amor/odio con Frida Kahlo, pero cuando al fin sobreviví a la adolescencia, se acabó también el drama y llegó el momento de reconocer una sencilla admiración por esta artista. No me había dado la oportunidad de visitar la casa de Coyoacán de Frida, o mejor conocida como la Casa Azul; cuando tenía catorce años fui a la casa-estudio de Diego y ella en Sán Ángel (de donde me llevé a casa un cartel de este sitio, del que después me enteré es un diseño de Alejandro Magallanes que aún conservo) justo cuando ese amor/odio.

Cartel de Alejandro Magallanes para la casa/estudio en San Ángel. 2003

En mi última visita al D.F. decidí que la Casa Azul era un destino obligado. Primero debí caminar al Lumen más cercano a hacer unas impresiones, en donde la mala atención hizo retrasarme una hora y media. Tomé la estación del metro más cercana, en este caso Chilpancingo haciendo un transbordo en Centro Médico para dirigirme a Coyoacán, y de ahí caminar plácidamente a pesar de que iba un poco tarde.
Una vez ubicada, empezó el recorrido por la casa donde nació y vivió la mayor parte del tiempo, hasta sus últimos días, una de las mexicanas más reconocidas mundialmente. 
Frida es ya un icono, hay muchos símbolos que remiten a ella, clichés como cejas pobladas, traje de tehuana, su estilo masculino en el vestir cuando apenas era una jovencita tierna, la tragedia y la pasión por la vida, la asociación con Diego Rivera, la heterogeneidad de sus amoríos, su impetuosidad dominante, y los colores vibrantes de sus pinturas y autorretratros.
Entrar a la Casa Azul, es penetrar a la intimidad de Frida; aún prescindiendo del esfuerzo por preservar cada objeto, pinturas, manuscritos, archivos fotográficos y detalles en cada habitación y rincones de la propiedad, ésta mantiene su propio eco que vuelve verosímiles las historias alrededor de ella. 


En cada sala están rotuladas algunas de las frases más famosas de Frida como:
"Esperar con la angustia guardada, la columna rota y la inmensa mirada. Sin andar en el vasto sendero, moviendo mi vida cercada de acero."
"Jamás en la toda la vida, olvidaré tu presencia. Me acogiste destrozada y me devolviste íntegra, entera"
"Quizá esperen oír de mí lamentos de lo mucho que se sufre viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr [...]" 
Y la ya célebre "Pies, para que los quiero si tengo alas para volar."
En las primeras salas, están una chimenea de inspiración prehispánica de Diego Rivera y los primeros retratos hechos por Frida de su padre, de su primer novio y de una muchacha llamada Arija Muray, que me pareció atractivo. Así como sus pinturas Naturaleza Muerta (enmarcada con forma de utero) y Viva la vida, uno de sus cuadros que vibra singularmente, por el color y sabor de la vida misma. La sala contigua la ocupaban dibujos y pinturas de pequeñas dimensiones conocidos como exvotos.

Naturaleza Muerta

Viva la Vida

Retratode Arija Muray / Exvoto

Las siguientes salas compartían cuadros tanto de Diego como Frida, de él unos retratos y dibujos de su época inspirada en el cubismo, y el preciado retrato de Nahui Ollin. (Si están interesados en mi obsesión por  ella, o sea Carmen Mondragón pueden ver acá mi galería). También en esta habitación se exhibe una parte de la correspondencia con León Trotsky.

Retrato de Nahui Ollin (Carmen Mondragón) por Diego Rivera

A continuación el comedor, la cocina y la recámara de Diego. ¡Ah, pero qué lindos cacharros! todos los objetos y la decoración fieles a sí mismos, a su estilo.




Después el estudio: iluminación pertinente, un bastidor móvil, tubos de pintura, pinceles y brochas, paletas, polvos y aglutinantes, cajoneras, baúles y estuches, un espejo para autorretratarse, un globo terráqueo y una lámina que ilustraba el proceso de la gestación. Vitrinas con libros, y para mi deleite los folios organizados de acuerdo a su contenido (cartas, papelería, oficios, recibos, etc.) con el toque de Frida.



Folios clasificados

Las últimas habitaciones eran la recámara de día y la de noche. En la primera con un acceso al jardín y donde penetra la claridad del día, con algunos libros y fotografías inmediatos; la cama, con un espejo en la parte superior que alentaba la realización de autorretratos que compensaba la inmovilidad de Frida. En la recámara de noche posan frascos y remedios medicinales sobre un buró, una cómoda con un radio de antaño, y una vitrina con una extensa memorabilia en forma de juguetes, artesanías y miniaturas, de afán coleccionista y otras moldeadas por manos de Frida.

Cama de día

Remedios en la recámara de noche
Finalmente, unas fotos del jardín, donde hay una pirámide, un estanque, y verde y azul por doquier.



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